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La silla vacía: el coste de una dirección general sin titular

hace 1 hora
6 min de lectura

Una dirección general vacante le cuesta dinero al hotel cada día que sigue vacía, aunque el propietario no lo vea en el primer mes.

El hotel sigue vendiendo, nada se rompe el lunes y la operación parece estable. El coste aparece un trimestre después, en los números que revisa el asset manager: un RevPAR que cede unos puntos, dos jefes de departamento que se marchan, una puntuación de huéspedes que no termina de recuperarse. Para entonces, la causa ya se ha olvidado.


Cuánto cuesta una silla vacía

Una estimación reciente lo sitúa en unos 595 dólares diarios de valor perdido para un hotel de servicio completo de 150 habitaciones en Estados Unidos. La publicó en agosto Joel Carver, consultor hotelero estadounidense, en Hotel Online. En una búsqueda de 75 días, eso suma unos 44,600 dólares. Descontado el salario que el propietario se ahorra mientras la plaza está vacía, la pérdida neta sigue rondando los 21,000 dólares.

Conviene leerla con criterio: la firma de Carver ofrece directores interinos, así que es la estimación de un proveedor, no un estándar del sector. Lo valioso no es la cifra, sino la forma de contarla, que cualquier propietario puede aplicar a su propio hotel con tres preguntas:

  1. Ingreso. ¿Cuántos puntos de RevPAR perdemos por semana sin nadie que tome las decisiones comerciales de fondo?

  2. Equipo. ¿Cuánto cuesta reemplazar a cada mando que se va durante la vacante, en selección, curva de aprendizaje y errores?

  3. Huésped. ¿Cuánto tarda en recuperarse la puntuación de reseñas y qué tarifa deja de sostenerse mientras tanto?

En un resort todo incluido de 300 o 400 habitaciones en el Caribe, o en un hotel vacacional en Canarias en temporada alta, cada una de esas tres líneas pesa bastante más que en el hotel de 150 habitaciones del ejemplo.


Por qué la búsqueda se alarga

Los puestos directivos son los más difíciles de cubrir en la hotelería, y la brecha es mayor en Europa que en ningún otro mercado medido.

Los barómetros de alojamiento que Booking.com y Statista publicaron en 2025 lo miden igual en cada país: por cada hotel al que le resultó fácil contratar directivos, cuántos encontraron dificultad. En Europa, casi diez. En India, siete. En Japón, tres.

A la vez, la oferta sigue creciendo: solo en Asia Pacífico sin China abrieron 148 hoteles en el primer semestre de 2026 y se esperan 236 más antes de diciembre, según Lodging Econometrics. Cada apertura necesita un director general el primer día, y compite por el mismo grupo reducido de candidatos.

Para el propietario, la consecuencia es simple: cuando su director general dimite, la búsqueda rara vez dura semanas. Lo habitual es que dure meses.


Lo que se degrada cuando nadie decide

Un hotel sin dirección general no deja de funcionar; deja de decidir. Los procedimientos sostienen el día a día, pero las decisiones que cruzan departamentos se quedan esperando.

En más de treinta años dirigiendo hoteles en México, el Caribe y España, he visto que el deterioro sigue casi siempre el mismo orden:

  1. Las decisiones comerciales se vuelven conservadoras. Nadie quiere arriesgar una tarifa o un contrato sin respaldo, y el hotel vende por inercia.

  2. Los conflictos entre departamentos se enquistan. Pisos culpa a recepción, alimentos y bebidas a compras, y nadie arbitra.

  3. Los mejores mandos empiezan a escuchar ofertas. No se van por el sueldo, sino porque no saben quién va a ser su jefe ni qué va a cambiar.

  4. El huésped lo nota al final, pero lo nota. Las reseñas no hablan de la vacante; hablan de detalles que antes alguien revisaba.

El liderazgo de un hotel no se mide por lo que el director hace, sino por lo que el equipo se atreve a hacer porque él está. Cuando la silla se vacía, eso es lo primero que se pierde, y lo último que vuelve.


La cobertura interna: cuándo sirve y cuándo no

La respuesta más habitual es pedir al Hotel Manager o al director de operaciones que cubra la dirección general mientras dura la búsqueda. A veces es la decisión correcta. Otras deja a una persona haciendo dos trabajos durante toda una temporada, y los dos reciben la mitad de la atención.

  • Vacante corta, temporada baja, equipo estable: la cobertura interna suele bastar.

  • La vacante coincide con la temporada que paga el año: riesgo alto, porque operación y estrategia compiten por la misma persona. Conviene una dirección interina externa.

  • El segundo es candidato al puesto: la cobertura funciona como prueba, si se le da autoridad real.

  • Hay conflicto abierto en el equipo o con la propiedad: el segundo queda atrapado en el conflicto. Conviene alguien sin historia en la casa.

  • Reposicionamiento, cambio de marca o reapertura: la cobertura interna es insuficiente.

La pregunta que decide es sencilla: ¿el periodo que viene es la temporada que paga el año? Si lo es, la cobertura interna no es un plan, es una apuesta.


Qué puede hacer el propietario según su modelo

Lo que el propietario puede hacer ante una vacante depende de quién nombra al director general.

  • Hotel independiente o gestionado por la propiedad. El propietario decide directamente: cobertura interna, dirección interina externa o una combinación de ambas.

  • Hotel bajo contrato de gestión con un operador. El director general suele ser empleado del operador, y es el operador quien lo sustituye. La palanca del propietario no es nombrar, sino exigir: plazos de sustitución, derecho de aprobación del candidato y seguimiento independiente de los indicadores mientras dura la transición.

  • Hotel en franquicia. La marca fija estándares, pero la dirección la pone la propiedad o su gestora. El margen de decisión es casi el de un independiente.

En los tres casos, la vacante es el momento en que más importa que la propiedad tenga su propia lectura de los números, sin depender únicamente del informe del operador.


Los primeros 30 días de una dirección interina

Una dirección interina bien planteada no llega a cambiar el hotel; llega a sostenerlo y a dejarlo listo para el siguiente titular. Si yo ocupara una dirección general vacante por un periodo definido, el primer mes sería este:

  1. Observar antes de tocar. Recorrer el hotel a todas las horas, incluidas la noche y el cambio de turno, y leer los últimos tres meses de reseñas antes de cambiar nada.

  2. Pactar cómo se va a medir el periodo. Acordar con la propiedad tres o cuatro indicadores y dejarlos por escrito: por ejemplo, RevPAR frente al presupuesto, rotación de mandos, puntuación de huéspedes y coste laboral por habitación ocupada.

  3. Sostener al equipo. Mantener a cada jefe de departamento en su puesto y darle a cada uno una decisión que sea suya. Nada estabiliza más a un mando que saber qué depende de él.

  4. Escribir el relevo desde el primer día. Las notas de traspaso se empiezan el día uno, no el último. El trabajo está terminado cuando el nuevo director general puede llevar el hotel sin tener que llamarme.


Dirección interina y equipo directivo temporal

En UP Consultoría Empresarial trabajamos del lado de la propiedad, y la dirección interina es una extensión natural de ese papel: alguien que ocupa la silla por un periodo definido, responde ante el propietario y se va cuando el hotel tiene un titular preparado.

  • Dirección general interina. Un director general con experiencia, con mandato, indicadores y fecha de salida pactados. Para vacantes en temporada alta, conflictos en el equipo o transiciones de propiedad.

  • Equipo directivo temporal. Dirección general más refuerzo en revenue y distribución a través de nuestra alianza con True Consulting. Para reaperturas, reposicionamientos y hoteles que pierden a la vez dirección y área comercial.

  • Representación de la propiedad. Seguimiento independiente del operador durante la sustitución, en hoteles bajo contrato de gestión.

Tres reglas aplican a todos los formatos:

  • Mandato escrito. Alcance, indicadores, duración y criterio de salida quedan definidos antes de empezar.

  • Independencia. No vendemos tecnología ni gestionamos hoteles por cuenta propia. Quien ocupa la silla responde solo ante la propiedad.

  • Relevo como entregable. El encargo incluye apoyar la selección del titular definitivo y el traspaso documentado.


Una pregunta para el propietario

Si su director general dimitiera mañana, ¿quién llevaría el hotel el lunes, y durante cuánto tiempo?

Si la respuesta no está clara, conviene tenerla antes de necesitarla. Escríbanos a d.urban@upconsultoriaempresarial.com y revisamos juntos el plan de continuidad de la dirección de su hotel.


Fuentes

Dirk Oliver Urban es fundador y consultor senior de UP Consultoría Empresarial. Tiene más de 35 años en dirección hotelera de lujo: VP de Operaciones Ejecutivas, Director Corporativo de Operaciones de 12 hoteles y 7.825 habitaciones, y director de preapertura en la Riviera Maya. Es Máster en Turismo y Hotelería por la Universidad de La Laguna y miembro del GLG Council. Trabaja desde Playa del Carmen para México, el Caribe y España.

 
 

UP Consultoría Empresarial
Consultoría Hotelera en México
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