5 claves de la estrategia organizacional para la alta gerencia


Estrategia organizacional

La vida de las empresas y organizaciones de todo el mundo está amenazada constantemente por múltiples causas. Fundamentalmente, estas vienen en forma de cambios, que por diversos motivos afectan al funcionamiento y desarrollo de las mismas. Será muy importante que dentro de la estrategia organizacional de las compañías se lleven a cabo acciones para controlar, gestionar y actuar con respecto a este tipo de cambios.


Es la alta dirección quien suele encargarse de trazar la estrategia organizacional de una compañía. Esta deberá de llevar a cabo un chequeo constante mediante el cual tendrá que identificar oportunidades de mejora a futuro, así como acciones de reajuste de lo que ya se lleva a cabo, con el fin de comprobar si funcionamiento.

Esta labor de localización, gestión y resolución de posibles situaciones o causas susceptibles de poner en peligro la actividad de una organización es fundamental, ya que contribuirá a rejuvenecer y mantener la actividad de la organización, permitiendo que esta siempre pueda estar a la cabeza de la innovación en su sector de actuación.


Riesgos internos y externos en las organizaciones

Una buena estrategia organizacional contribuirá a disminuir posibles riesgos y peligros tanto a nivel interno, como en el ámbito externo.

  • A nivel externo, será muy importante que la organización esté siempre alineada e integrada con el ecosistema en el que desarrolla su actividad. Esto le permitirá conocer las características clave del mismo y poder subirse al carro de la innovación en el caso de que se produzca un cambio importante. Estos cambios pueden llegar a través de la propia competencia o a través de los consumidores, que por diversas cuestiones, pueden cambiar sus hábitos de conducta.

  • Por su parte, internamente habrá que luchar por mantener la cohesión y la integración constante de los miembros que forman la organización. Para ello habrá que poner en práctica múltiples acciones: mejorar la comunicación interna, economizar procesos, propiciar la alineación con los objetivos corporativos, etc. Para alcanzar este objetivo será muy importante apostar por equipos diversos y multidisciplinares unidos con fines y objetivos en común.

Se puede afirmar que una buena estrategia organizacional deberá aumentar la integración externa con su ecosistema al mismo tiempo que se disminuye la desintegración interna de su personal.

Una buena estrategia organizacional contribuirá a disminuir posibles riesgos y peligros tanto a nivel interno, como en el ámbito externo.

5 aspectos clave para evitar causas que desequilibren la estrategia organizacional

A continuación, detallaremos 5 claves que nos permitirán evitar las causas que derivan en manifestaciones perjudiciales para le estrategia organizacional de cualquier compañía.

  1. Capacidad para adaptarse a nuevas oportunidades en su ecosistema. Es decir, conseguir que en el equipo directivo haya una conversación frecuente y sólida sobre el futuro. Una conversación frecuente y relevante que permita tener capacidad de adelantarse a problemas futuros. Esto permitirá anticiparse a futuras “enfermedades”. Debería de hacerse cada trimestre, durante un día y medio aproximadamente y fuera de la oficina. Habrá que analizar aspectos tan importantes como: nuevos productos, nuevos mercados, nuevas tecnologías, y un largo etc.

  2. Hacer un diseño del organigrama que esté alineado con el proyecto de futuro que hemos definido. La estructura es la estrategia. En el fondo esta es una estructura de poder y si este reparto no es acorde con nuestros proyectos de cambio, habrá problemas. Para ello habrá que hacer especial hincapié en 4 áreas a corto plazo: ventas, operaciones, control de gestión y administración y RR.HH.; y otras 4 a largo: marketing, finanzas, gestión del talento y desarrollo e innovación.

  3. Refuerzo de conductas disfuncionales. Es decir, aquello que se tolera y no se tolera. Esta clave deberá de alinearse con el proyecto de futuro. Un claro ejemplo sería, establecer el sistema de recompensas (monetarias y no monetarias). Será muy importante alinear este sistema de refuerzo con el cambio que se quiere llevar a cabo en la organización.

  4. Revisar los mecanismos de coordinación entre áreas. Desde el propio consejo de administración hasta el comité de dirección. Habrá que tener formatos adecuados a lo que son los contenidos: reuniones mensuales, anuales, semanales. Cada uno deberá de tener un formato acorde con lo que se quiere conseguir. En este área de actuación es en el que se deberían de crear espacios de sinergias y relaciones simbióticas. Como se suele decir, dos especies en relación mejoran simultáneamente. Se trata de un concepto muy progresista. Una buena relación de ambos puede generar no solo respeto, sino beneficios para todos los implicados.

  5. La calidad humana y profesional de las personas clave en la organización. Hay que evitar a personas egoístas y con disfuncionalidad personal. En las empresas se ha hecho mucho énfasis en la técnica y hay que dar más importancia a la conducta y la forma de ser. En los entornos de empresa se dan muchos desajustes que hacen que se den patologías de conducta (patología del poder). Al final, el problema tiene nombre y apellidos y eso hay que evitarlo, ya que genera toxicidad.

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