Desarrollo Sostenible en México


El 95% de la Alta Dirección considera el concepto de Desarrollo Sostenible como prioritario en la estrategia de sus empresas, sin embargo, únicamente 20% lo incluye en su estrategia de negocios

Existe una aceptación generalizada cada vez mayor del creciente valor que tiene el Desarrollo Sostenible o Sustentable en la estrategia de las empresas en México. De acuerdo con una encuesta de KPMG en México, al menos el 95% de la Alta Dirección del país considera al concepto como prioritario para el logro de su estrategia de negocio.

A pesar de ser considerado crítico, existe una brecha relevante entre lo importante y lo urgente, ya que únicamente 20% de los encuestados incluye al concepto de sustentabilidad en la planeación estratégica y en los indicadores de desempeño en su empresa. También es relevante notar que de aquellas empresas que lo hacen, 65% lo realiza de manera parcial considerando un solo aspecto, ya sea el económico, ambiental o social, pero no de manera integral.

KPMG en México, desarrolló la segunda Encuesta de Desarrollo Sostenible en México con el objetivo de conocer las actitudes y el acercamiento que tienen las empresas en nuestro país sobre este tema (a veces erróneamente llamado Responsabilidad Social) y de comparar qué tan desarrollado está México con respecto a otros países.

“Es crucial que las empresas de todos los tamaños comprendan la necesidad de extender la visión de negocio al mediano y largo plazo, incorporando el concepto de sustentabilidad en la estrategia del negocio. Un error común de las organizaciones es contar con esfuerzos múltiples y aislados, en lugar de enfocarse en una solución integrada. Es importante destacar que el Desarrollo Sostenible no sólo se trata de filantropía, sino del análisis integral del desempeño de la organización bajo tres pilares: el económico, relativo a la necesidad de que la empresa sea rentable para perdurar en el tiempo; el social, que atiende los impactos tanto externos como internos de esta índole que pudieran tener las operaciones de la empresa; y el ambiental, que cuida el impacto que pudiera ejercer la operación de la empresa sobre el medio ambiente y los recursos naturales.

Ante la pregunta de que, si su organización ha sufrido impactos económicos por aspectos sociales y/o ambientales, el 67% de los encuestados dio una respuesta positiva. Las empresas maduras y que gestionan su estrategia y riesgos de negocio, están conscientes de que los temas ambientales y sociales cada vez generan más impactos directos en lo económico.

Ya sea a través de aspectos como eficiencia energética, ahorro de consumos o consumibles, incremento de eficiencia, mejora reputacional de marca, gestión de conflictos con terceros relacionados o gestión de aspectos regulatorios, entre otros. El aspecto económico del negocio en muchas ocasiones tiene su origen en lo social y ambiental. Aunque no todas las organizaciones tengan conciencia de lo antes mencionado y su visión sea de tan corto plazo como para creer que el éxito de su negocio se observa de forma integral en un histórico estado de resultados.

“México tiene mucha brecha que cerrar en temas de sustentabilidad. Las tasas de mortandad corporativa siguen siendo muy elevadas y en muchas ocasiones es por esta falta de visión integral de negocio, consideración del largo plazo y falta de sustentabilidad en operación y productos”.

Siguiendo con algunos datos relevantes de la encuesta, se observa que el 78% de los encuestados considera que México en general tiene un desarrollo bajo en cuanto a sustentabilidad. Se puede ver que grandes organizaciones en México han iniciado esfuerzos en el tema, sin embargo, el mayor porcentaje de organizaciones, colaboradores e incluso ciudadanos, no cuentan con la cultura suficiente en dicho concepto.

“La sustentabilidad no se logra con el esfuerzo de un individuo o una organización, sino con la relación y sinergia de la mayor parte de los involucrados en un ambiente específico, buscando un beneficio común y a largo plazo”.

Si bien un alto porcentaje de los encuestados en México considera el concepto de sustentabilidad como estratégico, sólo 46% de los directivos dialogan sobre éste en su Consejo de Administración y Comités, pero no de manera formal ni bajo agenda, a diferencia del 35% que sí lo hace.

Uno de los factores más relevantes para las empresas en México es el de los grupos de interés o terceros relacionados, como: colaboradores, clientes, proveedores, comunidades donde se opera, reguladores, observadores, así ONGs, etc. debido a que tienen una alta influencia en la organización.

Es por esto, que el 81% de los directivos encuestados ha realizado análisis de sus terceros relacionados, lo que demuestra que han aceptado la influencia de dichos grupos y tienen interés de gestionarlos. Sin embargo 73% no emite un reporte de sustentabilidad o algún tipo de comunicación formal con sus grupos de interés.

Podemos concluir que el concepto de Desarrollo Sostenible está en un complejo proceso evolutivo. Muchos lo identifican todavía con Responsabilidad Social y filantropía solamente; otros lo han trasladado únicamente al marketing, con visión de corto plazo. Pocos conocen realmente su alcance, y unos menos han logrado traducir los temas críticos en supervisión y acción constante. Asimismo, es importante aceptar que el tema no se limita a compañías públicas o grandes sino a pequeñas y medianas empresas que operan en un negocio dinámico y cambiante, donde la sustentabilidad además incluye nuevos retos y oportunidades”.

El mundo está cambiando, liderado por una generación que busca ganar de la manera correcta y que da a la definición de éxito un nuevo significado: hacer dinero e impactar positivamente en la vida de los demás.

Un emprendedor social es aquel que reconoce un problema social o ambiental y usa sus habilidades y ambición para organizar, crear y manejar un negocio propio que genere un impacto positivo en la comunidad. Son hombres de negocios que ofrecen nuevas ideas para generar cambios a gran escala, generalmente a través de nuevos productos o servicios.

El enemigo a vencer en temas de ética empresarial se llama incongruencia; no hay postura más dañina al interior y exterior de la organización que ésta. Ahora bien, en el ámbito de la Responsabilidad Social Empresarial y la sustentabilidad se ha acuñado el término greenwashing para definir la postura de diversas empresas que solo quieren “lavar cara” o presentar al exterior una imagen de que son empresas responsables sin tener el convencimiento interno de ello. Esta postura no es sostenible y tarde o temprano sale a la luz, ya sea por el personal, los proveedores o los clientes que “viven” la realidad de la empresa. Si se está convencido de la Responsabilidad Social, se debe pensar en el tema como en círculos concéntricos que parten desde el centro y se amplían al exterior; es decir, la RSE se vive de adentro hacia afuera. La congruencia se logra cuando en tus operaciones, con tus empleados, en tus productos o servicios, con tus proveedores y finalmente con el exterior, se maximizan los efectos positivos y se tratan de disminuir los negativos. La Alta Dirección debe ser congruente con la RSE porque el camino del greenwashing nunca acaba bien.

Latinoamérica, incluido México, están experimentando un boom sobre Responsabilidad Social ya no como una moda, sino como parte de una estrategia para mantener un equilibrio social y hacerse responsables de su participación como negocios dentro de la comunidad.

“Una empresa se debe a la sociedad y por lo tanto debe cumplir las normas, no contaminar, cuidar a sus empleados, enlazarse con la población que le rodea y permear esa misma visión hacia sus socios corporativos.”


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