Gestión de riesgos psicosociales en el trabajo durante la pandemia de COVID-19


La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo adquiere especial relevancia hoy, cuando las organizaciones encuentran dificultades para garantizar la Seguridad y la Salud en el Trabajo, debido a la emergencia sanitaria que atraviesa el planeta con la aparición del Covid-19. Las condiciones de trabajo han cambiado y los nuevos espacios, que en una buena proporción son los hogares de los empleados, plantean muchas vulnerabilidades para los trabajadores. La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo es una herramienta valiosa en estos momentos, en los que se debe garantizar la seguridad de los tele trabajadores, pero también del personal sanitario y todos aquellos que trabajan en la producción de bienes esenciales, y que por ello no pueden parar o aislarse. La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo ha logrado identificar condiciones y factores determinantes de amenazas para la Seguridad y la Salud de los trabajadores. El aumento de la carga laboral, la posibilidad de contraer la enfermedad, el aislamiento, son entre otras, condiciones propias de esta llamada “nueva normalidad” que definitivamente incrementan la posibilidad de desarrollar enfermedades mentales o comportamientos negativos que deriven en otras patologías.

La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo durante el COVID-19

Los síntomas incluyen mal humor, depresión, falta de motivación, agotamiento, ansiedad, hasta problemas digestivos, aumento exagerado de peso o pérdida sin motivo aparente, alergias, erupciones en la piel, e incluso, problemas cardiovasculares. Algunos trabajadores pueden llegar a habituarse al consumo de tabaco, alcohol, o drogas, tornarse irritables y generar situaciones tensas con sus familiares y compañeros de trabajo. El resultado, al final, afectará el rendimiento del trabajador, pero también la productividad en general de la empresa.

Pero, ¿cómo puede ayudar la Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo durante la pandemia? Veamos:

Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo – Acciones en el lugar de trabajo

La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo no tiene que ser una innovación o una nueva área dentro de la empresa. Debe ser el resultado de adaptar y ajustar los procesos de Gestión de Riesgos ya existentes, dentro de un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, a las nuevas condiciones y las nuevas amenazas. Así, los proceso de prevención y control de riesgos, deberían:

  • Adaptase a los nuevos riesgos.

  • Ser revisados y modificados de acuerdo con las nuevas condiciones.

  • Estar conformes con las normas locales, nacionales e internacionales, y con las disposiciones temporales impuestas en cada ciudad o cada comunidad.

  • Tener en cuenta la información cierta con que se cuenta hoy sobre el virus, su forma y velocidad de contagio y las medidas preventivas efectivas.

Para ello, los profesionales en el área de Seguridad y Salud en el Trabajo, tendrán que realizar nuevas evaluaciones de riesgos, en las que se involucren a los trabajadores, aunque estos trabajen desde casa. Por supuesto, estas evaluaciones de riesgos deben priorizar las amenazas de contagio del Covid-19 y los riesgos psicosociales como consecuencia de las medidas de aislamiento y las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias.

Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo durante la pandemia – Las principales áreas de acción

La Gestión de Riesgos Psicosociales en el Trabajo se enfoca en determinadas áreas de acción, para prevenir y mitigar las amenazas durante la pandemia. Las principales son:

1. Medio ambiente y equipamiento El entorno de trabajo, conformado por el ambiente y los equipos, herramientas, máquinas, aparatos o utensilios, representan una exposición a agentes peligrosos, pero especialmente al contagio con el Covid-19. Factores como la falta de ventilación, la ausencia de Equipos de Protección Personal, o la escasez de elementos de desinfección, pueden generar estrés en los trabajadores.

Algunos grupos de trabajadores están más expuestos que otros. Entre ellos, podemos mencionar:

  • Trabajadores sanitarios y de emergencias.

  • Trabajadores que prestan servicios directos al público, o que trabajan en el sector de la educación, el transporte, servicios públicos o servicios esenciales, como restaurantes, por ejemplo.

  • Trabajadores asistenciales esenciales, en fábricas, call centers, cuidado de ancianos y enfermos…

Estos trabajadores necesitan desarrollar sus tareas en espacios seguros, adecuados para ofrecer aire limpio y suficiente, con Equipos de Protección Personal y con los insumos para desinfección y esterilización adecuados.

2. Cargas de trabajo, ritmo y horarios Tanto la carga de trabajo que supere las capacidades del trabajador, es tan nociva como la falta de actividad o las tareas repetitivas, monótonas y no siempre productivas. En ambos casos se genera ansiedad, agotamiento, depresión y problemas físicos como enfermedades cardiovasculares. Los dos extremos se evidencian en las condiciones igualmente extremas impuestas por la pandemia. Y lo peor es que algunos trabajadores, como los de producción de bienes esenciales, trabajan en una especie de montaña rusa. Algunos días con una sobrecarga de trabajo, y otros sin nada que hacer.

3. Violencia y acoso El acoso laboral y las agresiones físicas o psicológicas, son un riesgo recurrente en cualquier momento, que se ve exacerbado en esta pandemia. Es una afectación colateral producto del nerviosismo, el estrés y la incertidumbre. Las medidas restrictivas y de aislamiento, sumadas a la incomodidad por trabajar en el hogar bajo condiciones poco recomendables, conducen a actos de violencia y acoso, que, en el caso de los tele trabajadores, puede llegar a convertirse en violencia intrafamiliar.

4. Equilibrio entre la vida personal y laboral El teletrabajo borra las fronteras entre la vida laboral y la vida personal. Muchos trabajadores en el hogar no solo enfrentan demandas laborales superiores, sino que deben armonizarlas con la atención de niños, ancianos o familiares enfermos. Esta irrupción en la vida familiar ha ocasionado un deterioro de la calidad de vida, en hogares que hoy son compartidos por un alto número de personas, siempre presentes, todas ellas desarrollando actividades laborales o académicas en forma remota. Incluso, la lentitud en una conexión a Internet sobrecargada, es un factor adicional que genera estrés y dificultades familiares.

5. Seguridad laboral La incertidumbre sobre el futuro laboral y la posibilidad de perder el empleo en cualquier momento, son factores que desencadenan altos niveles de ansiedad y nerviosismo. El impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía mundial ha sido profundo. La recesión económica resultante ha aumentado drásticamente la tasa mundial de desempleo. Son muchas las organizaciones que cierran puertas y despiden empleados. Otras, reducen su planta de trabajadores o se reestructuran para sobrevivir. El miedo a la pérdida del empleo, los recortes salariales, los despidos y la reducción de los beneficios pueden hacer que los trabajadores cuestionen el futuro de la empresa para la que trabajan y su propio trabajo.

6. Falta de liderazgo Un liderazgo fuerte y efectivo tiene un impacto positivo en la salud mental y el bienestar de los trabajadores. Durante la pandemia, los empleadores enfrentan desafíos difíciles en múltiples frentes a la vez. No solo deben pensar en sus propias familias, sino en las de sus trabajadores, en las de sus asociados, en las de sus proveedores. En el contexto de emergencia, todo está en constante cambio: la propagación del contagio, las reglas y regulaciones, los desafíos del mercado, los cambios temporales en la legislación laboral y las diversas prescripciones en materia de SST. Los empleadores y gerentes se encuentran bajo una fuerte presión, lo que genera estrés. Estrés que se transmite hacia abajo, a todos sus trabajadores.

7. Comunicación, información y formación Los trabajadores comprometidos e informados sobre situaciones actuales y decisiones importantes desempeñan un papel activo en la detección y resolución eficaz de problemas. Además, el sentimiento general de pertenencia y de compartir un mismo objetivo contribuye a prevenir y reducir el estrés laboral. Las noticias falsas pueden aumentar los estereotipos, los prejuicios y la discriminación. También puede generar confusión sobre qué información es verdadera o falsa, dificultando la adopción de medidas preventivas adecuadas y exponiendo a las personas a conductas que pueden poner en peligro su salud.

8. Promoción de la salud y prevención de conductas de afrontamiento negativas No todos los empleados transmiten sus inquietudes o comparten sus preocupaciones. Algunos optan por incrementar el consumo de alcohol, refugiase en el trabajo o, incluso, en las drogas. Por supuesto, la ingesta exagerada de alimentos también figura dentro de las opciones. Todos estos comportamientos pueden afectar tanto la salud física como mental y tener un impacto negativo en el desempeño laboral. Además, las medidas de distanciamiento físico adoptadas en muchos países durante la pandemia de COVID-19 a menudo limitan la posibilidad de realizar ejercicio físico, cuando este es más necesario para bajar los niveles de estrés y ansiedad, y mantener la salud física.

9. Apoyo social En épocas “normales”, un trabajador pasa más tiempo en su trabajo que en su casa. Por esto no debe sorprender que este relativamente acostumbrado al apoyo social antes que al apoyo familiar. Ahora, aunque trabaje en las instalaciones de la organización, muchos de sus amigos y compañeros lo hacen en casa, con lo cual se debilita o deja de existir el apoyo social que necesita. Las fuentes de apoyo social son compañeros de trabajo, supervisores, gerentes, familiares y amigos. Muchas de las medidas adoptadas para combatir la pandemia de COVID-19 (como el encierro, distanciarse y trabajar desde casa) están dificultando la interacción social, tanto dentro como fuera del trabajo. Las personas que trabajan desde casa que estaban acostumbradas y aprecian la «vida de oficina» convencional y un ritmo constante de interacciones sociales en el trabajo, pueden encontrar este cambio bastante difícil, lo que provoca un deterioro en su salud mental.

10. Apoyo psicológico Las organizaciones que han implementado Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, seguro ya contaban con una estructura de apoyo psicológico para atender trabajadores que experimentan estrés, agotamiento o ansiedad, entre otros síntomas. Las que no, tendrán ahora la oportunidad de iniciar esta tarea, que no será únicamente para aprovechar en esta emergencia sanitaria. Igualmente, las empresas tendrán que contar con herramientas funcionales y modernas para aplicar procesos de vigilancia de la salud y de prevención de enfermedades laborales, en diferentes ubicaciones y bajo entornos muy diversos.

Identificar, monitorear y controlar el impacto que producen las condiciones expuestas, en la salud y la forma en que alteran los espacios de trabajo, es esencial en esta nueva realidad. Pero también, es posible planificar inspecciones médicas u otras actividades de vigilancia de la salud. El área de Recursos Humanos debe registrar los resultados de los exámenes de admisión de un empleado y el historial de sus evaluaciones médicas periódicas. Así, es posible disminuir el absentismo laboral, y establecer una trazabilidad estadística que ayuda a prever y prevenir enfermedades de origen laboral. Hoy, más que nunca, su organización necesita de acciones específicas que le permita ejercer vigilancia de la salud para la prevención de enfermedades laborales, como las ocasionadas por los riesgos psicosociales.

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